martes, 27 de noviembre de 2018

Soñé

Soñé 

Soñé que me despertaba en un bosque, en el escuché a un niño llorar a lo lejos, decidí buscar al niño pero en su lugar encontré una escoba de bruja, pensé que la dueña de la escoba era la que lloraba porque no encontraba su escoba y montado en ella emprendí el viaje para encontrar a la bruja, sin estar preparado, sin comida, solo con una mochila.
En mi trayecto encontré un enorme dinosaurio, la primera impresión que tuve de él fue horrorosa, pero al acercarme observé que era realmente majestuoso, y decidí bajar de la escoba y montarlo, ahora la escoba estaba en mi mochila para no perderla.

El trayecto duró tanto que al cabo de unas horas el dinosaurio, la escoba y yo ya nos encontrábamos en el mar, de pronto la escoba empezó a aguitarse bruscamente y desaparecía en la boca del dinosaurio, me detuve a pensar y me decía: ¿para qué busco a la bruja si no hay escoba, para qué continuar sin un propósito?
Luego de meditar noté que en mis piernas aparecían algunas escamas, como las del dinosaurio, verdes, puntiagudas y enormes, me causaban bastante comezón así que me lanzé al agua para intentar quitarme la comezón, me quede debajo del agua por mucho tiempo, tanto que ya no había necesidad de salir a respirar, mi dinosaurio también sufrió una transformación y saltó al agua para convertirse en un tiburón, mi hambre era demasiada, intente comerme al tiburón, fracasé, y en su lugar el tiburón me devoró de un bocado, en su gran estómago encontré mi mochila busqué la dinamita que puse en ella, quería salir de ahí. 

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